VIVENCIAS DE RE – CONEXIÓN

Suelo ser una persona a la que le gusta estar conectado con la naturaleza, teniéndola siempre en mi rutina. Pero en esta cuarentena me toco enfrentar una vida de des-conexión total en Buenos Aires, aunque no fue un gran problema porque estuve rodeado de mis mejores amigos de la vida.

En mi retorno a Madrid, ya emocionado con volver a conectar, me topé con un proyecto de mis papás, llamado Natural Walkers. La idea del proyecto me emocionó, ya que ellos son los que me han enseñado el valor y el respeto que hay que tener hacia la naturaleza, aprendiéndolo  en paseos increíbles a las montañas donde disfrutamos en preciosos ríos, durmiendo en carpas a la luz de la luna y conectándonos con nuestra esencia. Somos naturaleza pura.

Emprendimos el primer viaje hacia Cercedilla, colonia de las Dehesas, en expedición de una nueva ruta. Fuimos  Manuel, un amigo del alma, y yo con Natural Walkers. Nos preocupaba un poco el sol por lo que sabemos del verano en Madrid, que no es nada fácil de llevar, pero caminamos por un sendero de pinos ancestrales que hacían sombras y nos llenaban de tranquilidad y calma al sentir el viento entre los árboles y el canto de los pájaros. Después de una hora caminando llegamos a nuestro destino: un mirador de poetas, rodeado de muchos poemas tanto escritos como visuales. Nos sentamos para hacer el picnic en el primer mirador, en unas rocas gigantes y con formas increíbles. Disfrutamos de una deliciosa ensalada de pasta con salmón que nunca había probado de las recetas de mamá, por cierto siempre me sorprende. Apreciamos la tranquilidad del momento acompañado de una enriquecedora conversación. Después comenzamos el enraizamiento, caminando descalzos para conectar con la madre tierra.

Como había quedado encantado con el paseo,  le solicité a Natural Walkers organizar otra ruta con un grupo de amigos. Esta vez a la Pedriza en Manzanares El Real. Un ambiente totalmente  repleto de rocas ancestrales inmensamente grandes, me  hizo recordar de hermosos momentos con mi hermana Giulia, cuando solíamos bajar río abajo saltando por las rocas en los ríos venezolanos.

A este paseo fuimos un grupo de siete amigos, con Hiro, el perro de Manuel y Natural Walkers. Fueron momentos increíbles y llenos de energía, después de la cuarentena, se sintió como un momento de desconexión – conexión. Desconexión de los problema y conexión con el momento presente, los amigos y la naturaleza.

Comenzamos el paseo caminando hacia la cascada donde nos refrescamos y luego nos dirigimos hacia el alma de la montaña, por un camino repleto de unión, buenas fotos, risas y cansancio del bueno. Llegamos a la cima al pie del Yelmo, donde compartimos un picnic. Puedo creer que tal semejante vista nublo nuestro Ego y nos hizo fluir y hablar desde el corazón, agradecidos de estar ahí.

De regreso a todos nos había cambiado la cara, reflejándose una sonrisa natural  y sintiendo un grato cansancio corporal.

A los días, mis amigos y yo le solicitamos a @naturalwalkers nos organizaran una tercera excursión. Esta vez éramos 11 y los Natural Walkers. Un camino  poco empinado, pero bastante largo y diverso. Caminamos por un bosque rodeado de hermosos pinos repletos de flores diversas con mucho colorido.Crecía la curiosidad de como seria la Cascada del Purgatorio, al ver y  escuchar el río a nuestro lado.

El lugar era tan placentero que algunos nos quitamos los zapatos para conectar con la tierra hasta llegar descalzos a la hermosa cascada de 15 metros de altura, donde hicimos una meditación grupal con el dulce sonido del agua cayendo, llenando nuestro ser con toda esa energía de paz que se sentía alrededor. Luego del picnic  quisimos regresarle  esa hermosa energía a la madre tierra donde mi amigo Luis nos deleitó con la guitarra y comenzamos a cantar y a liberar energía un largo rato. En el camino de regreso encontramos un campo abierto donde jugamos unas cuantas partidas de frisbee hasta quedar felizmente agotados.

 

 

Por: Simón A. Dávila Perdomo

@simondavila23

Fotos: Aquiles Dávila

@aquilesdavilaarreaza